“He tenido la oportunidad de visitar muchos países con un alto nivel de desarrollo, y puedo decir con seguridad que Antofagasta tiene el potencial para igualarlos”
Sergio Rojas es un antofagastino que no solo ha vivido toda su vida en esta ciudad, sino que ha puesto al norte de Chile en el mapa de la innovación tecnológica mundial. Es Ingeniero Industrial, técnico en prevención de riesgos, y un verdadero pionero en lo que hoy conocemos como minería 4.0.
Con más de 25 años de experiencia liderando proyectos de ingeniería, minería e innovación, Sergio es fundador y CEO de Isprotec, una empresa nacida en Antofagasta que ya está llevando soluciones de inteligencia artificial a plantas industriales en países como México, Estados Unidos, Canadá, Perú y hasta Dubái.
Desde los años 2000, ha sido parte de iniciativas disruptivas en educación, energía sustentable y tecnología. Su sello: trabajar en colaboración, generar impacto social y empujar los límites de lo posible. Hoy su gran apuesta es clara: convertir a Antofagasta en un referente mundial de innovación aplicada.
Naciste en Antofagasta ¿Cómo ha influido la ciudad en tu forma de ver el mundo y tu trayectoria profesional?
Sí, soy de Antofagasta. Y creo que, en la medida en que uno conoce otras latitudes, comienza a ver el potencial de crecimiento que existe acá. Hoy estoy convencido de que, desde una mirada interna, la ciudad posee todas las capacidades para igualar —e incluso superar— lo que se está haciendo en otros lugares. Ese cambio de mentalidad ha sido clave para avanzar en todo lo que estamos desarrollando.
¿Qué elementos destacarías de Antofagasta desde la innovación?
Antofagasta es una ciudad con un entorno muy rico en oportunidades. La minería, por ejemplo, nos da un título no menor: somos la capital mundial del cobre, y eso implica una gran responsabilidad. Ese mismo entorno, sumado a las redes colaborativas locales, me permitió fundar Isprotec en el año 2016. Creo firmemente que las redes son fundamentales: es muy difícil avanzar si no construyes una red estratégica, consolidada, que te permita abrirte camino.
¿Cómo fue tu experiencia en levantar una empresa tecnológica desde Antofagasta?
No fue fácil. Hay muchas barreras, sobre todo en el ámbito industrial, que dificultan la entrada confiable de nuevas tecnologías. Aunque hoy se observa una mayor apertura, todavía queda un camino por recorrer. Lo positivo es que ya hay intención, compromiso y algunos casos concretos de empresas que están dispuestas a innovar y facilitar la introducción de nuevas soluciones. Eso, sin duda, será el puntapié inicial para consolidar los nuevos desarrollos tecnológicos en Antofagasta.
¿Qué crees que falta para que más innovaciones tecnológicas surjan desde la Región?
Hay mucho talento local, muchas ideas potentes que todavía están encapsuladas como “buenas intenciones”, pero sin lograr ingresar de lleno al mercado. Lo que falta es facilitar ese ingreso. También necesitamos creernos el cuento. Hoy en la Región de Antofagasta tenemos todas las condiciones, la infraestructura, la industria y, sobre todo, el talento. Solo debemos abrirnos camino.
Desde tu mirada, ¿Cómo ves la posibilidad de que Antofagasta se proyecte como un polo global de innovación?
Creo que es totalmente posible. He tenido la oportunidad de visitar muchos países con un alto nivel de desarrollo, y puedo decir con seguridad que Antofagasta tiene el potencial para igualarlos. La minería es una industria reconocida a nivel mundial, altamente tecnológica. Y si bien aún no ha incorporado plenamente tecnologías como la inteligencia artificial, ahí hay una oportunidad inmensa. Podemos llegar a ser no solo la capital mundial del cobre, sino también la capital tecnológica de la industria minera.
¿Qué crees que falta para que las empresas regionales compitan de igual a igual con el mundo?
Las capacidades están. La clave es la disciplina. En nuestra empresa, los compromisos se toman con total responsabilidad, y hay un esfuerzo colectivo por cumplirlos. Eso implica discusiones técnicas, económicas y de gestión, pero siempre con el objetivo de estar a la altura. Si nos lo creemos, si somos ordenados y persistentes, podemos competir con cualquiera.
¿Cómo ves el desarrollo futuro de las startups tecnológicas en la región?
Estoy convencido de que en los próximos 10 o 20 años veremos muchas startups regionales desarrollando tecnología de punta. Tenemos las capacidades, tenemos la industria, y tenemos una juventud con ganas. La inteligencia artificial es un buen ejemplo: hoy no existen carreras específicas, pero los jóvenes están aprendiendo por su cuenta, con cursos, seminarios, práctica y mucha autogestión. Ahí está naciendo un nuevo potencial.
¿Qué mensaje le darías a las personas del norte que están pensando en innovar o emprender?
Les diría que sigan adelante con toda la fuerza. Emprender nunca ha sido fácil y no lo será, pero ganan los perseverantes, los que se fijan metas altas, los que se atreven a pensar en grande. Hay que ser disruptivo, protagonista, salir del molde. Si tienes una idea, ordénala, crea un plan, forma un buen equipo y sé persistente. Si haces eso, nada ni nadie te puede detener.