“Mi sueño es poder aportar desde mi carrera al desarrollo de espacios deportivos accesibles, y con eso mejorar la calidad de vida de los jóvenes en nuestra Región”
Drazen Restovic es un joven antofagastino que representa a una nueva generación con ganas de aportar desde la ingeniería, el deporte y el amor por su tierra. Nacido y criado en Antofagasta, actualmente es estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad Católica del Norte, con una valiosa experiencia de intercambio en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia.
Perteneciente al Plan + Deporte de Escondida | BHP, Drazen es amante de la naturaleza, la lectura, la playa y la aventura, También ha destacado en el ámbito deportivo, participando activamente en la rama de básquetbol de su universidad y representando al club San Francisco.
Naciste y creciste en Antofagasta. ¿Qué significa esta ciudad para ti?
Crecí en el centro de Antofagasta, así que tengo una mirada muy cercana de la ciudad desde pequeño. Hasta el día de hoy sigo formándome aquí, y eso la hace muy importante para mí. Siempre la llevo presente donde vaya. Aunque a veces siento que en Chile no se le da tanto valor al norte, tal vez porque es desértico y no tiene tanto verde. Pero para mí, el desierto tiene algo único. Puede que no sea lo más bonito a primera vista, pero tiene una magia especial que muy poca gente logra ver. Yo soy un amante del desierto, y siempre lo recalco.
¿Por qué decidiste estudiar Ingeniería Civil y quedarte en esta Región?
Desde niño me gustaba el diseño, la construcción, y las artes manuales. Pensé en arquitectura, pero no me convencía del todo. Sentí que Ingeniería Civil era lo que más se acercaba a lo que me gustaba y lo único que realmente me interesaba estudiar. Así que tomé la decisión. Y decidí quedarme en Antofagasta porque es parte de mi identidad.
También eres muy activo en el deporte. ¿Cómo ha influido en tu vida?
Desde muy pequeño practico deporte, y ha sido clave para mi desarrollo. Competí bastante y eso me ayudó a formar lazos, aprender a trabajar en equipo y, sobre todo, a construir mi identidad. El deporte me enseñó perseverancia. A veces hay semestres difíciles, pero uno sigue intentándolo. Esa mentalidad de seguir compitiendo y esforzarse al máximo es algo que aplico también en mis estudios.
¿Cómo ha sido vivir con ese nivel de compromiso deportivo?
Implica sacrificios. Desde muy pequeño tuve que postergar vacaciones familiares por campeonatos o partidos. También cuido mucho mi alimentación y tengo que rechazar invitaciones porque al otro día tengo entrenamiento. Pero con el tiempo uno agradece esos esfuerzos. Te forman y te dan carácter.
¿Cómo ves el desarrollo deportivo en Antofagasta hoy?
Falta mucho por hacer, especialmente para competir con el centro del país. Hoy, si alguien quiere ser deportista profesional, tiene que trasladarse al sur o a Santiago. Muchos chicos del norte se van para allá porque no hay condiciones para desarrollarse a ese nivel acá. Aún no se ha logrado una verdadera descentralización deportiva.
¿Has visto cómo el deporte puede impactar a los jóvenes en contextos vulnerables?
Sí, lo viví de cerca. Mi profesor y tío, Francisco Franco, creó un club que buscaba precisamente eso: sacar a niños de sectores vulnerables y darles otra visión de la vida a través del deporte. Creo que es fundamental que los niños tengan acceso a esa alternativa. Les permite salir de su rutina, de sus problemas, y les da herramientas personales valiosas.
¿Qué mensaje le darías a un joven que está dudando sobre qué camino seguir?
Que se arriesgue. A veces uno no sabe si eso que elige será lo definitivo, pero el hecho de intentarlo te permite descubrir si realmente es lo que quieres. Hay que organizarse, pensar bien las decisiones y luego darlo todo con energía y esperanza.
¿Cómo te imaginas contribuyendo al futuro de Antofagasta desde tu carrera y tus sueños?
Con mi hermano mellizo, que también estudia Ingeniería Civil, siempre hemos conversado sobre aportar desde la infraestructura y el deporte. En Antofagasta hay muy poca infraestructura pública de calidad para el básquetbol. Existen algunos recintos buenos, pero son privados. Mi sueño es poder aportar desde mi carrera al desarrollo de espacios deportivos accesibles, y con eso mejorar la calidad de vida de los jóvenes en nuestra Región.