Aída Santelices Kostópulos
Descendiente de griegos, nació en Calama y tras vivir más de una década en Santiago, regresó al norte, esta vez a Antofagasta, donde se encuentra radicada, dedicada a su familia, y a su pasión que es la lectura y escritura.
En el año 2002 entró al Círculo Literario Manuel Durán Díaz y fue invitada a integrar el Comité de Selección de Libros para Niños y Jóvenes de Antofagasta de la Coordinación Regional de Bibliotecas Públicas de la ex Dibam. Ha sido galardonada con una serie de reconocimientos que ponen en valor su creación y obra literaria, además de dirigir diversos proyectos como: Cuentos de Oficios Olvidados, Cuentos Rescatados de la Pampa y diversas versiones del Encuentro Norte Poesía.
¿Cuál es tu profesión y de dónde surge tu pasión por las letras?
Soy Técnico Superior en Administración. Trabajé en una empresa de seguros tres años, luego 10 años en el Servicio de Impuestos Internos como Técnico Ayudante, donde renuncié para cuidar a mis hijos. Actualmente estoy jubilada, ya llegue a los 60.
Sin embargo, mis padres, dos profesores, disponían de una biblioteca en la casa y constantemente conversaban de libros. Mi padre era muy lector y conversador y nos incentivaba a leer, nos pasaba libros para después conversar. A mí me fascinaban los libros, para los cumpleaños y pascuas siempre pedía libros. Ahora regalo libros a todos mis hijos y sobrinos, en especial a mi esposo que se volvió gran lector. Y un buen día se presentó la oportunidad de un concurso, me pregunté si sería capaz de escribir un cuento… bueno lo hice y gané el segundo lugar. Así que me dieron muchas ganas de estar, como se dice, en la banda… hasta que saqué mi primer libro de cuentos.
¿Qué es lo que más destacas de tu trabajo?
Participar de la literatura en todos sus ámbitos, fomentando la lectura y la escritura. Creando poesía y narrativa. Y compartiendo con los literatos.
Como descendiente de griegos, soy sociable y me sigue encantando leer, conversar de autores. Por eso destaco ser mediadora de lectura desde el 2007 y de ahí mantener clubes de lectura. Mi permanencia de 22 años en el Círculo Manuel Durán, donde tengo grandes amigos, ya casi familia, con los que compartimos las letras, desde diferentes ángulos, como lecturas, creación, talleres, asistir e invitar a encuentros, etc. O sea vivir la literatura, no sólo es escribir en soledad. A veces he pensado que si no compartiera terminaría los numerosos borradores que tengo esperando, pero en verdad no es lo que quiero. Publicar se me fue dando casi por casualidad. Y no me quejo…
Y no puedo dejar de destacar que gracias a la Literatura he podido estar más en contacto con mi ciudad natal Calama, hace poco estuve ahí con Ediciones del Desierto, presentando mi libro Loa Cuentos, que es pura emoción y recuerdos del Calama de mi infancia.
Y lo último, porque son muchas las cosas buenas, ha sido conocer en persona a autores favoritos como Rosa Montero o Paolo Giordano, entre muchos.
¿Cuál es el Antofagasta que te gustaría dejar a las nuevas generaciones?
Un Antofagasta más querido, eso significa más cuidado, más limpio, más equitativo…. que no sean tan notorias las diferencias sociales ni económicas. Una ciudad más turística porque potencial tenemos de sobra. A veces siento que muchos no quieren esta ciudad, que no valoran su encanto y todo lo que nos da. En lo cultural creo que se está desarrollando bastante, hay preocupación pero falta que desde la familia se den mejores ejemplos. Un niño con cultura, siempre, aunque caiga en vicios, volverá a tomar el mejor camino, tendrá mejores argumentos para autorregular su vida.
¿De qué forma sientes que aportas desde tu trabajo al fortalecimiento de la Región?
Bueno desde lo mío, la literatura, desde hace mucho he entregado lo que mejor que puedo: talleres en bibliotecas y colegios, he mantenido clubes de lectura por casi 20 años, creo ser la mediadora de lectura más antigua. Siempre fomentando la lectura y la escritura generosamente, como una entrega a la comunidad.
Desde tu mirada ¿Qué es lo que más te gusta de Antofagasta?
Lo que más me gusta, es que es una ciudad abierta donde nada detiene la mirada (puedes alargar los ojos hasta el infinito), con preciosos contrastes de colores, con cerros majestuosos donde se ven sombras de nubes. Su especial clima te invita a hacer planes y todo el año estamos en actividad. Me gusta que la mayoría de los visitantes se sorprendan y la elogien.