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“Recordar a María Elisabeth no es mirar al pasado, es honrar la memoria y fortalecer nuestra identidad marítima para el futuro de Antofagasta”

Flavio Antonio Muñoz cuenta con más de 20 años de trayectoria dedicados al rescate del patrimonio submarino. Aunque nació en Santiago, se define como un nortino adoptado por Antofagasta, ciudad a la que ha entregado gran parte de su obra.

Su formación lo llevó desde el INCAA de Buenos Aires hasta talleres con referentes como Ignacio Agüero y Patricio Guzmán, además de experiencias internacionales en Alemania y Brasil. Certificado como buzo PADI, combina la exploración submarina con la narrativa audiovisual, llevando las cámaras a las profundidades del mar para revelar historias sumergidas.

Entre sus trabajos más destacados está “Crónicas Submarinas”, premiado por Fondart en 2004, el documental chileno-alemán “Oro Blanco Oro Negro”, y “María Elisabeth, Infierno en el Mar”, proyecto que recupera la memoria de un buque hundido frente a las costas de Antofagasta. La obra de Flavio es un viaje entre cine, historia y mar, siempre con el objetivo de rescatar la memoria e identidad de los territorios.

Has desarrollado gran parte de tu trayectoria desde Antofagasta, no desde Santiago, como suele ocurrir con otros artistas. ¿Qué significa eso para ti?

Para mí ha sido fundamental. Trabajar desde la Región de Antofagasta me ha permitido mirar las cosas con otra perspectiva, rodearme de equipos profesionales increíbles y de colegas técnicos, dramaturgos y creadores de contenido que he conocido acá en el norte. Antofagasta tiene una identidad muy particular que nutre lo que hacemos.

¿De dónde proviene tu principal fuente de inspiración?

Sin duda del mar. El desierto y las estrellas también me inspiran, pero el mar es mi motor creativo. Recuerdo que de niño me regalaron una máscara y un snorkel, y al descubrir el mundo submarino me fascinó por completo. Desde entonces quise aprender más, convertirme en buzo, y eso marcó un camino que sigo hasta hoy.

Ese vínculo con el mar fue también el origen de tu investigación sobre el naufragio del María Elisabeth, ¿cómo surgió esa historia?

Cuando era instructor de deportes náuticos, un niño me contó que justo en el lugar donde estábamos flotando había un naufragio en el que su abuelo había sobrevivido. Eso me hizo un clic tremendo. El barco se llamaba María Elisabeth y desde entonces comencé a investigar. Aprendí buceo autónomo, conocí al profesor Carlos Torres que había explorado el naufragio por años, y entendí que lo que había bajo el mar era una cápsula del tiempo. Esa historia me atrapó.

¿Cuánto tiempo invertiste en ese documental?

Cinco años. Fue un proceso de investigación, de búsqueda en archivos de Antofagasta, Santiago, Valparaíso y Viña del Mar. El documental no sólo rescata un accidente, también construye memoria histórica para las generaciones que vienen.

Ahora también trabajas en un libro. ¿Cómo ha sido pasar del lenguaje audiovisual a la narrativa?

Un gran desafío. Yo estaba acostumbrado a escribir guiones técnicos, pero la crónica literaria exige otra cosa: poner tu experiencia humana, transmitir la energía de la historia y hacer que el lector sienta las mismas emociones. Ha sido un aprendizaje enorme, pero muy gratificante.

¿Qué valor tiene para ti destacar el patrimonio submarino de Chile?

Enorme. En Chile solemos mirar la costa solo desde afuera, pero bajo el agua hay un patrimonio riquísimo: naufragios, biodiversidad, historias que están ahí esperando ser contadas. Mi trabajo busca poner eso en valor, porque es ciencia, arqueología, pero también cultura y memoria colectiva.

¿Habrá una conmemoración por los 60 años del naufragio del María Elisabeth?

Sí, este 21 de noviembre haremos una intervención cultural en el sitio cero del Puerto de Antofagasta. Habrá un reestreno del documental “María Elisabeth: Infierno en el mar”, tendremos música, pintura en vivo, historiadores, familiares de sobrevivientes y una placa recordatoria. Es un homenaje a esa memoria que sigue viva en la ciudad.

Finalmente, ¿qué significa para ti rescatar esta historia?

Recordar a María Elisabeth no es mirar al pasado, es honrar la memoria y fortalecer nuestra identidad marítima para el futuro de Antofagasta. Como decía mi gran inspirador Jacques Cousteau, el mar es un mundo distinto, y a través de mi obra quiero compartir esa mirada.