Seleccionar página

“Sueño con el ideario de una Antofagasta sin asimetrías, con el diseño de una educación resiliente e integral”

Profesor normalista, administrador, consultor y Premio Nacional de Excelencia Docente, Jorge Tapia Guerrero sin lugar a dudas es un aporte concreto al desarrollo de la educación en Antofagasta. Fundador del emblemático Liceo Bicentenario de Excelencia Andrés Sabella Gálvez, su currículum ligado a la formación académica es extenso y fructífero, forjando un legado que mantiene activo a través de una mirada esperanzadora y propositiva de la docencia en la Región.

¿De dónde surgió el interés por la educación? ¿Cuáles fueron sus primeros acercamientos a las aulas?
Mi interés por ser profesor nace desde mi condición de pobreza digna, perteneciendo a una familia muy numerosa y tantas veces pisando hojarascas de piedra y metal, soñaba con un mundo diferente. Mi familia siempre me enseñó que con valores, esfuerzo y resiliencia, se podía alcanzar la cima como explosión de luz del alma; no para sí mismo; sino para una sociedad más justa y con oportunidades para todos. A los 19 años me titulé de profesor, sentí el profundo llamado interior vocacional, social y comunitario, sintiendo que la significación y razón de mi existencia en esta vida debía ser para transformar comunidades desde una educación liberadora, sanadora y crítica.

¿Qué es lo que más destaca de su trabajo a lo largo de su vida?
En la alegría agradecida de amanecer cada día, viviendo, sintiendo, caminando, soñando y amando juntos con el señor Quijote, siempre descifrando los misterios de nuestras existencias para construir una sociedad más humanitaria y fraterna, en la paz, la poesía y el encuentro; desde una joven sabiduría, descubrí y aprendí que nunca debía olvidar la palabra sagrada de gratitud; porque, a través de mis 60 años de gestión escolar y casi 80 años de vida, he podido alcanzar todos los logros familiares, sociales, laborales y personales. En lo social, creo firmemente que he contribuido escuchando y aprendiendo de todos los actores de la educación, estudiantes, familias y organizaciones, desde el crecer en equipo para transformar comunidades en ejemplar convivencia. En lo laboral, destaco mi vocación de educador social que me permitió fundar y dirigir dos exitosos colegios públicos en nuestra Región.

¿Cuál es el Antofagasta que anhela dejar a las nuevas generaciones?
A mis amados niñas, niños y jóvenes, les dejaría una educación concebida distinta, dejaría a mi Antofagasta, y las gentes de mi pueblo, desde la extensión azul sin límites y junto a las estrellas y al sonido del viento en fina sinfonía educadora, como una sociedad con elevados estándares de desarrollo humano, social, cultural, tecnológico, científico, espiritual y económico. Sueño con el ideario de una Antofagasta sin asimetrías, con el diseño de una educación de anticipación, visionaria, flexible, resiliente e integral.

¿De qué forma siente que aporta al fortalecimiento de la Región?
En la certeza de que “No habrá cambios sin sueños , ni se lograrán los sueños, si se pierde la esperanza”, mi mayor aporte ha sido y será, como educador social, continuar eternamente, sin perder jamás la esperanza, pensando y repensando e imaginando futuro de tiempo nuevo, soñando y luchando por realidades fecundas, promoviendo fuertemente el liderazgo, la participación y la conciencia social.