“Antofagasta tiene mucho potencial para la producción audiovisual con paisajes que son muy bonitos. Tienes la inspiración del mar, los cerros y el desierto”
Stjepan Ostoic es director, guionista y actor originario de Antofagasta, con una carrera activa en el ámbito cinematográfico tanto en Chile como en el extranjero. Ha trabajado en diversas producciones, destacándose por su enfoque en la dirección de actores y una comprensión integral del proceso cinematográfico. En el año 2018 escribió y dirigió “Antofagasta, Nueva York”, su primer largometraje, estrenado en el Festival Internacional de Cine de Gibara 2018 y galardonado con una Mención Especial en el festival de cine WilliFEST 2019, Estados Unidos, además de recibir numerosos reconocimientos por sus cortometrajes.
¿Cómo sientes que ha influido Antofagasta en tu visión artística?
Antofagasta es esencial para la visión que yo he tenido desde una visión narrativa como cineasta. De hecho, para mí es imposible pensar en historias fuera de aquí. Siento que el cine que más vale la pena, al menos desde la creación, es aquel que está unido a un territorio y la verdad es que las historias que a mí me llevan a contar ocurren aquí en Antofagasta y siempre me doy cuenta que están inspiradas en esta geografía, entre cerros y mar.
¿Qué elementos de la identidad antofagastina crees que aún faltan por explorar en tu trabajo?
A mí me interesa mucho explorar y entender Antofagasta como una ciudad creada en un lugar que quizás nunca estuvo hecho para ser habitado. O sea, claro, estamos frente al mar, pero no es agua dulce. Entonces uno piensa que es una geografía que se creó por otras razones, desde el guano hasta los minerales. Falta mucho por explorar y muy humildemente yo creo que esa es la línea de la que estoy intentando poco a poco hacerme cargo.
¿Consideras que Antofagasta tiene el potencial para convertirse en un centro de producción audiovisual en el norte de Chile?
Hemos tenido muchas discusiones al respecto. Lo objetivo vendría a ser que sí tiene potencial ya que no llueve, lo que es excelente para las producciones audiovisuales. Tiene paisajes que son muy bonitos. Tienes la inspiración del mar, tienes cerros, tienes desierto. De hecho nuestra Región no es tan distinta de la geografía de Los Ángeles, Hollywood, con una excelente iluminación natural.
¿Qué desafíos has enfrentado al producir cine en Nueva York? ¿Cómo fue esa experiencia?
Fue una experiencia muy enriquecedora. Ocurre algo distinto a Antofagasta, obviamente, porque en Nueva York las personas están acostumbrados a las grabaciones. Por lo tanto, todos son permisos. Si tú vas a poner un trípode en la calle piénsalo dos veces porque va a venir alguien, te va a pedir un permiso para grabar ahí, todo está muy regulado. En ese sentido, hay un aspecto muy bonito en Antofagasta, ya que no existe tanto esa noción. Acá, como tú no tienes tantas grabaciones, hay posibilidades de hacer cosas más pequeñas.
¿Cómo imaginas el panorama audiovisual de Antofagasta de aquí a diez o veinte años?
Hay semillas de algo expositivo. Veo que hay más gente haciendo producción audiovisual, me he percatado que hay muchos jóvenes que quieren hacer cosas. Yo espero que de aquí a diez años tengamos más producción audiovisual. Tengamos una formación también a nivel de actuación. Si te das cuenta, hoy en Antofagasta hay un circuito teatral muy interesante, espero que eso se empiece a traducir hacia lo audiovisual.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Afortunadamente tengo la suerte de que mi segundo largometraje se va a estrenar pronto, al mismo tiempo nos ganamos un fondo audiovisual y la verdad es que teniendo eso, teniendo ya los medios, para nosotros es casi un sueño. Y por otro lado, estoy trabajando también en lo que ya sería mi tercer largometraje, el cual ocurre en las calles de Antofagasta, esta vez con historias múltiples, estoy probando por primera vez esa estructura de tener más de un protagonista.
Desde tu rol de docente, ¿Cuál es el mensaje que te gustaría proponer a tus alumnos?
Siempre le digo a mis estudiantes que equivocarse no está mal. Hay veces en que uno elige la carrera incorrecta y está bien, hay que aceptarlo. A mí me parece que es sano. Cuando me preguntan si me arrepiento de haber estudiado periodismo, para nada. Lo que aprendes reporteando, escuchando a la gente en la calle, es como se construyen las historias que podemos contar.